Memorias de una Geisha

Febrero 7th, 2006

Me he levantado hoy con esa sensación detrás de los ojos y alrededor de la cabeza que indica que si me porto mal voy a tener dolor de cabeza, así que me he duchado con agua fría, me he tomado un café cargado (mi cafetera bailando encima de la vitro es genial) y un ibuprofeno.

Luego me he sentado aquí a escribir un rato, organizar el trabajo del día, hacer llamadas, y demás blablabla.

Ayer fui con Jota a ver ‘Crash’ y de paso llevarle las camisetas a Emo (cuando aparqué debajo de su casa se oía la tuba desde la calle, convivir con eso debe ser un sufrimiento inconmensurable), que le gustaron!

Los graciosos del cine no tenían la peli a la hora correcta, como siempre en el web una cosa y en taquilla otra (nota mental: de que te extrañas?). Así que como ya tenía el bolsillo lleno de conguitos y no quería que se derritieran, nos metimos a ver …

Memorias de una Geisha, como ya sabéis, es la adaptación para cine del bestseller Arthur Golden. Llevada a la pantalla por Rob Marshall, el que fuera director de Chicago.
Está interpretada por algunos rostros orientales cada vez más conocidos, como Elizabeth Sung (Hero), ó Togo Igawa (Code 46, el Último Samurai). Me gustó especialmente, obviamente, Suzuka Ohgo en el papel de Chiyo, con esos ojos color aguamarina y esos labios carmesíes (sin gloss ni nada :) ) y ese cuello que parece una esbelta y delicada torre de márfil.

La historia trata sobre un niña forzada a ser geisha y de como una tarde triste mirando a la nada en un puente se enamora de un apuesto desconocido y de como dedica su vida a perseguir ese nuevo sueño.

Las imágenes en Memorias de una Geisha son ciertamente muy hermosas, de principio a fin, los escenarios, las geishas, las pinturas, los kimonos de seda, en general todo el Japón de mediados de siglo, con sus costumbres, casas, etc. Sólo por todo eso merece la pena pagar la entrada, o al menos a mi torpe cerebro así le parece.

Chiyo, Calabaza, Hatsumomo y el resto de geishas son todo feminidad, belleza, fragilidad y buen hacer. Ya se que es un poco tópico que se entienda lo femenino de esta manera, pero espero que si alguna señorita-de-hoy-en-día me lee pueda entender que en mi última vida fui japo y que es difícil olvidarse de estas cosas :) . Me hizo recordar algunas viejas ideas de cómo funciona la vida, de cómo una simple mirada de 2-segundos puede destruir mil castillo o de como el gesto de una mano sirviendo un te puede significar un millar de cosas. Así veo yo la belleza, infinitos universos en un pétalo.

Aunque dura más de dos horas (de moda últimamente) es entretenida y no hay nada realmente malo, aunque digan que el hecho de elegir mujeres chinas en lugar de japonesas no ha sido nada correcto y se nota demasiado, como comparar madera de fina caoba con riga, y quizás sea cierto, pero tampoco es algo que nosotros, bárbaros occidentales podamos apreciar.

Una última cosa, es una bonita historia de amor llevada de manera sencilla y delicada así que lleven a sus novias o amigas y dejen los colegas para otro día.
8/10

4 Responses to “Memorias de una Geisha”

  1. Emo

    Calla perra sucia, el otro día toque en un concierto yo solo con la pianista y fui un éxito de crítica. Se ve que el ruido ese que escuchas te esta dañando el sentido del gusto. Bwahahaha

  2. bleuge

    joasjoas

  3. Jiuck

    Yo también la he visto y me pareció una adaptación bien hecha. Con sus casas antiguas, sus pequeñas palizas, sus costumbres y, en general, esos pequeños detalles que hacen que recuerdes que amas a los japoneses y que si en otra vida (como tú bien dices) no has sido japonés, lo puedes ser en esta.
    Yo ya estoy ahorrando para marchar hacia el imperio para ver “el sol nacer”. Aunque solo sea para unas semanas ^^. ¿Te apuntas?

  4. bleuge

    vamos a ver
    porque siempre he querido morir en seppuku bajo un cerezo (como mishima) … :)

    y este año sulaco me ha dicho que a lo mejor iba para allá, podríamos hacer una excursión todos

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